sábado, 31 de enero de 2015

Los escritores son olvidadizos.

"Los escritores son olvidadizos. Pero también se acuerdan de todo." leí una vez.
"Ellos se olvidan de citas y aniversarios, pero siempre se acuerdan de lo que traías puesto, de como olías. Ellos se acuerdan de cada historia que hayas contado, pero se olvidan de algo que acabas de decir. Se olvidan de regar las plantas, o de sacar la basura, pero nunca se olvidan de hacerte reír. Los escritores son olvidadizos, porque están muy ocupados recordando las cosas importantes."
Me dio mucha risa, porque inmediatamente voltee a ver al desastre que estaba hecho mi cuarto y la bolsa con basura que hace tres días planeaba sacar. Fue chistoso, mucho. Y me hizo sonreír.
Luego intente escudarme, porque yo no me considero una 'escritora' como tal, solo alguien que le gusta el escribir. Pensé, ah... debe haber algo así que pueda recordar. Me enfoqué y elegí algo... o más bien a alguien.
"¿Cuándo es que era su cumpleaños?" Y no supe. No me acorde de su cumpleaños, ni de cuando era su aniversario, ni tampoco de la fecha en que falleció. Pero en cambió se me ocurrieron un montón de cosas, escenas pasaron por mi cabeza de manera extremadamente clara, muy... vivaces. Y empece a hacer notas mentales: "Cosas de las que si me acuerdo" 

  • Su sombrero favorito
  • El lunar que tenía en medio de la frente
  • El olor de su ropa
  • Que le gustaba comer uvas moradas sin la cascara
  • Su chamarra verde
  • Su pluma plateada que cargaba siempre
  •  Esa vez que nos hizo reír a todos por abrir botellas con la boca
Todas esas cosas y muchas otras más que incluso me terminaron sorprendiendo a mi, no sabía que tenía todo eso guardado. Fue raro que haya elegido a esa persona para pensar, porque hace casi un mes que no lo hacía, que no lo pensaba. Me sentí mal, porque yo no quiero que esa persona sea olvidada. Porque me acorde de aquellos veranos que pasábamos todos juntos, que eramos seis personas increíblemente felices, no había día que no nos sentáramos a la hora de la comida y hablábamos por horas. Luego de repente alguien ya no tenía tiempo, y eramos cinco, luego solo cuatro. Pero todavía la pasábamos bien, esa última navidad entre cuatro fue la mejor que he tenido en mi vida. No era toda la familia, no hubo una gran cena, pero estaba segura de que esas cuatro personas eran con las que quería estar. Luego de tres o cuatro meses ya solo eramos tres, pero la verdad es que ese tres ya no existe.


El día que murió, yo no lloré, y nunca antes había llorado por él, porque estaba contenta de haber podido pasar todo mi tiempo con él. Pero hoy lloré, porque siento que me estoy olvidando de esas cosas importantes. Es una pena, que las cosas que una vez hice con él ya no las haga. Me acuerdo de como a él le gustaba ir caminando lejos y luego solo sentarse a ver a la gente,solo, pero aveces me llevaba con él y apreciaba mucho el que me compartiera su tiempo así. Quiero volver a hacer esas cosas, aunque esta vez sea yo la que este sola. 

A lo que me refiero con todo esto, es que, el día en que el murió, mucha gente vino a despedirse, pero apuesto a que muchos no han vuelto a pensarlo desde entonces. Yo no quiero formar parte de eso. 

Puede que sea olvidadiza, que no me acuerde de citas, ni aniversarios o ninguna otra fecha. Puede que se me olvide regar las plantas o sacar la basura, pero él era... ES importante, y no voy a olvidarlo.



martes, 6 de enero de 2015

Hay un lugar.

Tuve que levantarme temprano hoy. 
10:30 am, tal vez no tan temprano. 
Cuando estaba cambiándome puse música, y pensé: "Sí, está es la clase de canción que le gustaría" y seguí con mi día. Tomé mis cosas, salí, hice lo que tenía que hacer y volví a mi casa.
Cuando estaba de camino hablé conmigo misma y me dije: "Sería bonito, ¿no? caminar contigo" y como si no fuera inevitable, durante las 3 cuadras restantes pude ver su sombra caminando a mi lado.
Cuando subí a la parte alta de mi casa, vi el cielo y me pregunté "¿Cuál es el color de tu cielo favorito?"
y me gustó creer que era el mismo que el mio.
Cuando estaba a punto de dormir, vi esas fotos tuyas donde no paras de sonreír. Entonces sonreí yo también y me di cuenta de que no he dejado de hablarme a mi misma sobre tí, sobre las cosas que te puedan o no gustar, de la clase de persona que eres, de todo lo que podría implicarte y de como si escuchar tu nombre fuera una llamada inmediata para mi también. Tengo la duda de si es así todo el tiempo, ¿será?.
Que chistoso, que chistoso...