viernes, 5 de octubre de 2018

Aferrado a la idea y no a la esperanza


No tengo ni idea de lo que estoy esperando.
Tal vez que una oportunidad aparezca en el futuro y deje de sentirme al borde de lo inmoral, que los ojos de las víctimas no reflejen mis propios demonios y mi subconsciente no haga una yuxtaposición de lo que en realidad no tiene significado alguno.

Necesito un alma libre de engaños, pero eso es precisamente lo que me atrae, el divertido infierno de dedicar canciones a personas cuyo nombre no puedo pronunciar y sentir que me lleva la chingada cuando los comienzo a extrañar.
No tengo idea de lo que espero, pero sí de lo que quiero.