miércoles, 23 de diciembre de 2015

251215

El día en el que se supone todos deben ser felices, es bastante cierto que no todos lo son.
Porque todos son felices, hay alguien que se siente aún más solo.

La soledad es tan fácil de ocultar, a veces tu mismo te convences sin darte cuenta. Entre juego y juego quien no se cree las mentiras propias. Pero honestamente, cuando vas a la tienda y compras un cigarro pero no tienes con que prenderlo, no estas creando metáforas sobre como evitar la muerte lenta, más bien eres un poco estúpido. Y distraído. Pero, ¿qué me está distrayendo? ¿hay algo rondando en mi cabeza que es demasiado abstracto para que mi muy concreto y preciso cerebro pueda comprender? No lo sé, tal vez solo es estupidez y ya. 
Puede que sean las luces que decoran tan alegremente las casas y calles en estas épocas, porque he llegado a la realización de que los cambios tan bruscos de colores y todas esas diferentes formas me ponen algo melancólica. 

Historias que recuerdo, historias que me hacen extrañar ciertos sentimientos o sensaciones, incluso sabores. ¿Pero no somos así todos? porque siempre hay alguien que no pudo acercarse por cierta razón, hay alguien más que tampoco pudo acercarse por otra razón,
y esta ese alguien que siempre espera sin importar que.

Todos pretendemos ser felices y estar bien. Probablemente parezcamos estar bien, pero toma tiempo sanar. Las cicatrices son diferentes de lo que aparentan ser, por eso en navidad, extrañamos a otros aún más.


domingo, 8 de noviembre de 2015

12:03a.m.

Nunca pensé que me podría gustar el clima frío hasta que me enamoré de un chico que lo amaba, y ahora al responderle un mensaje con los dedos helados ya no me parece tan molesto.
Creo que podría echarle la culpa a los labios secos y partidos, a todas las capas de ropa que van una sobre la otra, al dolor de mis fríos pies por las noches, que el cabello se me vuelve opaco y que la piel se me reseca. El frío sigue siendo frío, pero es extrañamente más soportable.

Cuando llevas 3 años en una relación y de repente suceden cosas, cosas problemáticas que ambas partes hacen, te comienzas a preguntar que es lo que está pasando y la verdad es que los sentimientos que envuelven a esa relación te hacen sentir culpable, te preguntas si de alguna manera la situación realmente cambiaría de no haber sido por esas "cosas problemáticas" o sin importar que tan bueno hubiese sido todo el final hubiese sido inevitable. En días como hoy siento la extraña necesidad de "extrañar" lo viejo, porque el sentimiento de apego que creció por tanto tiempo no se dejar ir de manera tan fácil. Pero en días como hoy también me gusta contemplar mi situación desde otro ángulo para poder verme claramente y decirme: "estás en un buen lugar, en un buen momento de tu vida" y darme cuenta de que el apegó a ciertas personas es más bien a ciertos momentos, y está bien!
Las cosas pasaron muy rápido, en un par de meses, la persona con la quien vivía ahora es un rostro que me sonríe con cierto desdén cuando lo veo pasar por el campus de la universidad, y yo le sonrío de la misma manera. Ahora, estoy con alguien que hace que todo se sienta ligero, con alguien que me hace reír. Probablemente nunca olvidare estos últimos 3 años, pero estoy feliz ahora.

martes, 8 de septiembre de 2015

Memorias de un corazón roto.

Hubo un momento, hace algún tiempo, en el que no sabía nada más que la vida era la vida y la irresponsabilidad de mis palabras solo salía como suspiros, por eso creo que era aún más hermoso ese entonces. Los recuerdos solo se terminaban cuando los aceptaba y las lágrimas se acababan cuando las borraba. Pensar demasiado en el pasado me hace un poco insensible, puedo ver como una proyección de mis memorias sigue rodando constantemente a través de mis pupilas y va drenando la poca concentración y cordura que me queda... Ayer solía chocarme contra cosas con todas mis fuerzas hasta el punto de romperme, supongo que no tenía miedo porque alguna vez alguien me dijo que el dolor se termina si luchas contra el y que la tristeza se acaba si la aceptas. Ayer vivía del tiempo y el tiempo vivía de mi. Ahora el miedo llega antes que yo y mi corazón se vuelve pesado. Es como si de repente las paredes se comenzaran a acercar y sin importar que tan pequeño sea, en algún momento me van a aplastar.

Estuve preparándome para el verdadero dolor durante todos estos años, pero no puedo decir que estoy bien ni que haya dolido menos de lo que esperaba. Cuando la luz te golpea en la cara en vez de salvarte, para levantarte y darte cuenta de que esa luz era un coche que acaba de arrollarte; es la forma más modesta de explicarlo. Pero la vida es la vida, solo que ahora la irresponsabilidad ya no pesa igual que un suspiro.

La verdad ahora, es que estoy andando a la orilla de un puente, admirando un amanecer o tal vez un anochecer, y puedo ver una ciudad enorme a lo lejos. Caminando me pongo a cantar "El tiempo me hizo un adulto pero creo que no me hizo más fuerte. El tiempo me hizo un adulto pero pienso que me hizo más tonto"

Noches verdes.

Sí, esto es algo que puedo afirmar,
voy a extrañar las noches de melancolía donde las estrellas se veían tan claramente desde mis dos ventanas, y me gustaba hablar conmigo mismo en voz alta. A veces incluso esperaba a que fueran las 3:30 solo para poder prenderme un cigarro sin que nadie se diera cuenta. De repente el perro de los vecinos me aullaba que dejara de ser tan irresponsable e hiciera algo importante con mi vida, o bueno, tal vez solo ladraba sin sentido. Tengo perfectamente presente que en el confinamiento de mi habitación, el sentimiento de seguridad que alguna vez esta me brindo se va a convertir en una bóveda de miedos y horrores del pasado. Pero sí, voy a extrañar mis noches de sueños fantásticos. 

Alguna vez llegué a tener miedo de la oscuridad, me daba pavor el estar solo a media noche, sobretodo en aquellos días en los que contemplaba que tan grande era la distancia del balcón al suelo y de si sería una buena idea lanzarme de el cuando estaba casi 85% seguro de que solo me haría un par de raspones en todo el cuerpo. Y todavía tengo miedo.

La verdad así son las cosas, yo ya estoy demasiado lejos para poder regresar de manera triunfante, a veces ya no puedo ni ver las estrellas, a veces me cuesta mucho seguir respirando.

Aunque este lloviendo, el aire de las noches de verano sigue siendo pesado.



viernes, 1 de mayo de 2015

21

Desearía que no me olvidaras, pero si tienes que hacerlo, entonces por favor, hazlo.
Quiero extender la mano, pedir que me ayudes... no,
quiero ponerme de rodillas y rogarte que me salves.
Aveces soy lo suficientemente patético como para anhelar ver todo,
días de sol y campos verdes extendiéndose por horizontes interminables,
esperar el tren a casa, viajar a todos lados y a ninguna parte,
usar tu paraguas amarillo, empaparme de lluvia,
vivir en las estrellas, en una nebulosa a la cual le va a tomar millones de años desvanecerse.
Aveces simplemente soy estúpido,
porque cuando cierro los ojos, veo una cortina,
que lentamente va haciendo todo más obscuro, hasta que ya no veo nada.
Y tengo miedo, de no poder abrirlos nunca más,
sería como estar dormido, pero sin poder soñar.
¿Hay alguna clase de consuelo en la muerte inminente de un paciente
que sufre de la mera existencia?
¿La hay?
No quiero creer en cielos, ni tampoco en infiernos,
decir que te guardaría un lugar junto a mi sería desear que perecieras junto a mi.
Desear que vivas feliz sería condenarme hasta el fin,
porque te extrañaría... y extrañarte, me enseñó Amanda,
sería como tener un millón de cosas para decir, pero no decir nada.
Aún así yo podría morir en tus brazos,
tú podrías cortarme la garganta
y yo, con el último aliento que me quedé
me disculparía contigo,
por manchar de sangre tu camisa.

Ojala pudiera comprar más tiempo, ojala pudiera dejar de pensar en el tiempo.
Desearía que no me olvidaras, pero si tienes que hacerlo, entonces por favor, hazlo.



domingo, 19 de abril de 2015

Como un meñique aferrado a un promesa.

Mira como se mueven, parece que están hechas de encajes.
Fíjate como nadan, flotan como si nada.
Quiero ser una medusa, quiero ser una de ellas.

El sonido de las risas es como un estruendo en mis oídos,
que no sale, se queda en mi mente y rebota por todas partes,
y pone todo de cabeza, y me lastima.
Pero cuando a llego a casa, un plato de comida caliente me espera,
y si mi madre pregunta como estoy, le digo que estoy bien, porque realmente lo estoy.
Mi padre a mi derecha y mi madre a mi izquierda, 
me preguntan mil cosas, les cuento mil historias,
pero detrás de sus voces aún oigo las risas.

Está bien, todo está bien,
porque puedo dormir y porque los sueños existen 
y de ellos me cuelgo como un meñique aferrado a una promesa.
¿Esperanza? ¿Libertad? ¿Amor?
Yo sueño con ser una medusa, y que el cielo es un mar infinito
donde el azul es un color tibio, un color que pinta el tono de mi hogar.
Así es como puedo admirar la belleza del resto del mundo,
donde yo formo parte de ese mundo.

Está bien, todo está bien,
solo estoy acostada en mi cama, cubierta por una cobija,
sosteniendo la mirada al techo, como si las cosas no estuvieran realmente bien.
Pero pronto estará todo bien,
porque puedo volver a dormir, y mirar como se mueven, como parece que están hechas de encajes.
Fijarme como nadan y flotan como si nada.
Soñar que soy una medusa, soñar que soy una de ellas.

jueves, 16 de abril de 2015

Compañeros de insomnio.

Te vez cansado, como si tuvieras muchas cosas en que pensar,
pero "solo es el insomnio", te gusta contestar.
Y a mi me gusta acompañarte, decir que estoy igual de atareado que tú,
de repente me encuentro sentado junto a la ventana, esperando que las ideas me caigan como una lluvia de estrellas. Pero aveces no me encuentro, aveces estoy más que perdido, estoy desahuciado, estoy confinado en el cajón derecho del cual perdí la llave.
Y no, no hay un cliché en el cual pueda decir que tu me encuentras,
porque estás igual de perdido que yo.
Pero somos amigos, compañeros de insomnio,
y aveces nos gusta contar secretos, y aveces nos gusta jugar a que nos queremos.




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La primera noche te encontré buscando algo de comer, fue la única vez que la excusa fue más bien una valida razón. La segunda noche decidimos ver una película después de tropezarnos cruzando ese pasillo, exactamente a la misma hora. La tercera noche fue tu elección, y quisiste ir por un paseo de media noche. La cuarta noche no estábamos cerca, pero sabía que estabas despierto igual que yo. Cuando la quinta noche se asomaba, me encontré a mi mismo contando las horas para verte otra vez. 
Y te vi, y a la sexta noche decidí enamorarme de ti. 

sábado, 31 de enero de 2015

Los escritores son olvidadizos.

"Los escritores son olvidadizos. Pero también se acuerdan de todo." leí una vez.
"Ellos se olvidan de citas y aniversarios, pero siempre se acuerdan de lo que traías puesto, de como olías. Ellos se acuerdan de cada historia que hayas contado, pero se olvidan de algo que acabas de decir. Se olvidan de regar las plantas, o de sacar la basura, pero nunca se olvidan de hacerte reír. Los escritores son olvidadizos, porque están muy ocupados recordando las cosas importantes."
Me dio mucha risa, porque inmediatamente voltee a ver al desastre que estaba hecho mi cuarto y la bolsa con basura que hace tres días planeaba sacar. Fue chistoso, mucho. Y me hizo sonreír.
Luego intente escudarme, porque yo no me considero una 'escritora' como tal, solo alguien que le gusta el escribir. Pensé, ah... debe haber algo así que pueda recordar. Me enfoqué y elegí algo... o más bien a alguien.
"¿Cuándo es que era su cumpleaños?" Y no supe. No me acorde de su cumpleaños, ni de cuando era su aniversario, ni tampoco de la fecha en que falleció. Pero en cambió se me ocurrieron un montón de cosas, escenas pasaron por mi cabeza de manera extremadamente clara, muy... vivaces. Y empece a hacer notas mentales: "Cosas de las que si me acuerdo" 

  • Su sombrero favorito
  • El lunar que tenía en medio de la frente
  • El olor de su ropa
  • Que le gustaba comer uvas moradas sin la cascara
  • Su chamarra verde
  • Su pluma plateada que cargaba siempre
  •  Esa vez que nos hizo reír a todos por abrir botellas con la boca
Todas esas cosas y muchas otras más que incluso me terminaron sorprendiendo a mi, no sabía que tenía todo eso guardado. Fue raro que haya elegido a esa persona para pensar, porque hace casi un mes que no lo hacía, que no lo pensaba. Me sentí mal, porque yo no quiero que esa persona sea olvidada. Porque me acorde de aquellos veranos que pasábamos todos juntos, que eramos seis personas increíblemente felices, no había día que no nos sentáramos a la hora de la comida y hablábamos por horas. Luego de repente alguien ya no tenía tiempo, y eramos cinco, luego solo cuatro. Pero todavía la pasábamos bien, esa última navidad entre cuatro fue la mejor que he tenido en mi vida. No era toda la familia, no hubo una gran cena, pero estaba segura de que esas cuatro personas eran con las que quería estar. Luego de tres o cuatro meses ya solo eramos tres, pero la verdad es que ese tres ya no existe.


El día que murió, yo no lloré, y nunca antes había llorado por él, porque estaba contenta de haber podido pasar todo mi tiempo con él. Pero hoy lloré, porque siento que me estoy olvidando de esas cosas importantes. Es una pena, que las cosas que una vez hice con él ya no las haga. Me acuerdo de como a él le gustaba ir caminando lejos y luego solo sentarse a ver a la gente,solo, pero aveces me llevaba con él y apreciaba mucho el que me compartiera su tiempo así. Quiero volver a hacer esas cosas, aunque esta vez sea yo la que este sola. 

A lo que me refiero con todo esto, es que, el día en que el murió, mucha gente vino a despedirse, pero apuesto a que muchos no han vuelto a pensarlo desde entonces. Yo no quiero formar parte de eso. 

Puede que sea olvidadiza, que no me acuerde de citas, ni aniversarios o ninguna otra fecha. Puede que se me olvide regar las plantas o sacar la basura, pero él era... ES importante, y no voy a olvidarlo.



martes, 6 de enero de 2015

Hay un lugar.

Tuve que levantarme temprano hoy. 
10:30 am, tal vez no tan temprano. 
Cuando estaba cambiándome puse música, y pensé: "Sí, está es la clase de canción que le gustaría" y seguí con mi día. Tomé mis cosas, salí, hice lo que tenía que hacer y volví a mi casa.
Cuando estaba de camino hablé conmigo misma y me dije: "Sería bonito, ¿no? caminar contigo" y como si no fuera inevitable, durante las 3 cuadras restantes pude ver su sombra caminando a mi lado.
Cuando subí a la parte alta de mi casa, vi el cielo y me pregunté "¿Cuál es el color de tu cielo favorito?"
y me gustó creer que era el mismo que el mio.
Cuando estaba a punto de dormir, vi esas fotos tuyas donde no paras de sonreír. Entonces sonreí yo también y me di cuenta de que no he dejado de hablarme a mi misma sobre tí, sobre las cosas que te puedan o no gustar, de la clase de persona que eres, de todo lo que podría implicarte y de como si escuchar tu nombre fuera una llamada inmediata para mi también. Tengo la duda de si es así todo el tiempo, ¿será?.
Que chistoso, que chistoso...