sábado, 18 de octubre de 2014

Ya es otoño.

En la mañana, tome té, en vez de café.
Por la tarde, me detuve a observar,
pero por la noche, te volví a extrañar.

Cuento de uno, dos, hasta cincuenta y seis,
cincuenta y seis pasos camino descalzo, pisando mis recuerdos
y no me detengo a revisar, porque las hojas de otoño crujen todas del mismo modo.
Me es imposible ver las cosas con claridad, 
muchas veces me pregunté si debí ser el malo en vez del bueno,
el que espera en vez del que busca,
el que quiere de noche, no el "buenos días" en la mañana.
Le intercambié el nombre a la tristeza, 
porque después de verme en el espejo, me impregne el cuerpo de dolor.
Cansado, angustiado, con las ojeras que cargan más que historias,
cargan el peso de mi vida entera.
Dolido, destrozado, indefenso.
como comerme desenfrenado mi propio corazón.
¿Es así cómo quiero verme el resto de mi vida?
¿A tener las manos manchadas con mi propia sangre?
¿Estoy esperando tanto por ti?
Estoy tentado a responder que si.
Porque tu estas en la puerta pidiéndome que me quede.
Aún así he detenido las ganas de buscarte,
pero decir que te extraño más y más y mucho más que más, no suena justo,
ni suficiente.
Lástima que todavía no se como dejar de mirarte.
Por eso escribo en servilletas los te amo que ya no te puedo dar,
y luego los tiro a la basura como si fueran para mi.
Pero también escribo otras cosas, otras cosas que nunca te voy a decir,
porque todos tienen secretos, y yo también tengo el mio.

A la mañana siguiente, tomé café.
por la tarde, solo caminé
y en la noche...

Medias sonrisas.

Me gusta usar las medias sonrisas como advertencia de que algo va a pasar.

Honestamente me falta experiencia de vida, pero que se puede esperar de alguien que, restándole el tiempo malgastado, ha vivido lo mismo que hace cinco años en repetidas ocasiones.
Y aunque me tomen de una edad mental de más de 35, y que me cuelgue de historias ridículas diciendo que "he esperado más de cien años" estoy segura que se un poco menos que nada de la vida.
Últimamente me he estado perdiendo a mi misma más que de costumbre, en el sentido de que me estoy resignando a tantas cosas, que siento que me vuelvo normal. Normal. Extrañamente, el momento fue el indicado, porque de entre tantas palabras inútiles que escucho al día, a alguien se el ocurrió decir algo que desde hace dos semanas me sigue rondando la conciencia, que el "encontrar la felicidad en las cosas pequeñas, tomar el camino largo de camino a casa y cambiar de posición la cama" son palabras que me devuelven la locura. La forma más fácil de explicarlo es que ya he reorganizado los muebles de mi cuarto 3 veces esta semana, y que a pesar de que el camino de la escuela a mi casa ya es lo suficientemente cansado, me empeño en tomar una ruta aún más larga. Estoy empeñada en comprobar si esas cosas son reales, si vale la pena escuchar consejos tan cursis de una persona que le gusta sonreír a medias. Son cosas que no concuerdan, sonríe a medias ¿por qué? ¿debería aceptar las palabras de alguien que no puede sonreír por completo? ¿o es esa la cara de "los estoy engañando a todos pero no me engaño a mi mismo"? Es confuso, es por eso que digo que tal vez es la falta de experiencia, que no se suficiente sobre el todo como para comprender el nada.

viernes, 20 de junio de 2014

Hoy es un día nublado.

Un montón de sufrimiento envuelto en dientes expuestos y ojos entrecerrados. 
Los adjetivos más hermosos para salpicar un alma abandonada, 
los epítetos más delicados para atravesar un corazón hermético. 
El imaginar si la piel de ese hombre es tan de plástico como parece, 
aguantar la respiración cuando el humo del tabaco rebota de su rostro al mio. 
"Soy como un niño, simplemente no lo voy a dejar ir" pero se va. 
Bailando ballet, pasando desde un grand jete a un arabesque, 
como él escritor que fue bailarín que fue el amor de mi vida. 
De un chasquido a un suspiro. 
Millones de respuestas para una simple pregunta. 
Con la mano en el pecho me juro a mi mismo que las cosas estarán bien. 
Con la mano en el pecho es como me gusta mentir. 
Llantos insensibles y gritos perdidos en lo más profundo de un alma ya marchita. 
El olor del verano, con el sonido de la música aún entre los dedos, 
dejando escapar el rencor entre vasos medio llenos de vodka con agua y burbujas. 
El calor y el sudor sofocando la realidad de maneras tridimensionales. 
Como cuando dijiste que la vida era tan complicada, 
al igual que el cubo de rubik que tu abuelo te dio cuando cumpliste seis, 
así como ahora lo puedes resolver en menos de cinco minutos. 
Ir corriendo y chocar en el último escalón de la escalera de incendios, 
preguntarme porque me siento tan solo. 
Aveces abro la boca y hablo mucho, 
aveces hablo pero no digo nada. 
Si el día esta nublado soy feliz, si el día esta soleado no me conozco. 
Da más miedo seguir que morir. Pasa como tu sonrisa, es solo tu boca la que se mueve. 
Solo puedo distinguir la camisa de color blanco tan cara que llevas puesta. 
Entonces es la hora en que las musas se deslizan entre tus dedos, 
te sientes vivo, o te sientes menos muerto, 
se enroscan alrededor de tus pies. 
Es la hora de la pasión, como un sueño entre sabanas y sabores desconocidos. 
Dejamos que los doscientos seis huesos nos retuerzan el cuerpo.
Un montón de sufrimiento, la boca y los ojos cerrados. 
Los adjetivos más realistas para salpicar un alma abandonada.


jueves, 1 de mayo de 2014

Gracias.

Como si detener el tiempo fuera tu especialidad,
cruzando miradas contigo me quedo atrapada entre infinitos y sonrisas.
Suena grande para alguien que le tiene miedo a los fantasmas, 
lo bueno es que si te acercas a abrazarme, puedo tenerte por un rato,
tomar tus manos y explorarlas como si fueran mundos desconocidos.
Uno, dos tres pasos marco con mis dedos para llegar al centro de tu palma
y empezar a dibujar formas de felicidad eterna.
Mientras, tu te puedes quejar de lo mucho que hace cosquillas,
y yo puedo decidir ser egoísta y continuar haciéndolo de todos modos.
Porque eres alguien por quien lo daría todo,
pero igual te molestaría hasta el fin de mis días.
Esa es la mejor parte, porque se que puedo amarte honestamente.
La próxima vez que te vea, quédate conmigo a ver las estrellas,
siéntate a mi lado y regalame otra mirada infinita.
Quédate y sonríe, dame más razones para enamorarme.













(Por favor no es necesario que lean lo que sigue, es la dedicatoria y me da pena que lo lean)
Persona, muchas gracias por todo. Por inspirarme para escribirte muchos poemas, por inspirarme para escribir en especial este. Gracias por tomar todos los pedazos rotos y mantenerlos unidos con un abrazo, por favor dame más abrazos. Sonríe más de ahora en adelante para que pueda escribir más sobre ti y deja de llorar, solo si es de felicidad, así como lloré yo al escribir esto. Felicidades y gracias.

miércoles, 16 de abril de 2014

Amnesia anterograda.

Leí una nota que decía "¡No me olvides!" pero no pude recordar.

Desperté de un sueño, la playa y el cielo azul desvanecieron.
Lo suave de la arena se convirtió en las sabanas blancas de mi cama y la dulce brisa era solo el aire que entraba por la ventana. Recordatorios pegados en la pared, pintaban de verde y amarillo mi habitación, como un jardín de margaritas que me hacía volver a pensar. Pero algo hacia falta, y yo no podía recordar.
Si salía al balcón en busca de algo, no había nada que encontrar y el tratar de pronunciar un nombre que mi memoria no conseguía asemejar me estrujaba fuerte el corazón.
Confundido, deprimido, perdido. Y lo único que podía recordar eran las manzanas rojas.
El día paso, el trabajo paso, la noche llego. De vuelta en la cama esperando soñar de nuevo con aquella playa, tomé un cuaderno viejo que no había visto jamás. "No me gustan los finales tristes" pensé y lo abrí en a ultima página. Leí una nota que decía:

"Hola, soy el escritor que vive alado. Nos vemos mañana, ¡No me olvides!"

pero no pude recordar.




lunes, 17 de marzo de 2014

La página siguiente.


Estaba sentada frente a la ventana con un cigarro en la mano y con los audífonos puestos dejando que la música siguiera su curso. Prendí otro cigarro. Deje que el humo llenará mi habitación cuando de repente esta vieja canción sonó. 
Un montón de sentimientos llegaron para llenarme. 

"Si tan solo te hubiera conocido, sabría por lo que he estado viviendo".



Vi como los árboles y las flores brillaban con la luz de un sol que se estaba ocultando. Vi a los pájaros volando con libertades limitadas y un cielo que se cubría de un rojo intenso. Me detuve para apreciar la belleza del momento, una belleza que implicaba más de un sentimiento. Los sonidos, los olores, la gente que iba pasando y una canción que me trajo lágrimas a los ojos. Quise que estuvieras aquí para apreciar todo esto conmigo, que formaras parte de ese momento y que lo colorearas todo de azul. Como líneas en cursiva, tú siendo cada frase que re definiera la historia. ¿Por qué me sentía así? ¿Era nostalgia? ¿Qué era? ¿Felicidad acaso? Era todo eso y mucho más, pero me hacías falta. 
La canción se acabo, el cigarro se termino y el humo se llevó todo lo que me llenó. Ahí me quedé con el corazón medio vacío.