Hubo un momento, hace algún tiempo, en el que no sabía nada más que la vida era la vida y la irresponsabilidad de mis palabras solo salía como suspiros, por eso creo que era aún más hermoso ese entonces. Los recuerdos solo se terminaban cuando los aceptaba y las lágrimas se acababan cuando las borraba. Pensar demasiado en el pasado me hace un poco insensible, puedo ver como una proyección de mis memorias sigue rodando constantemente a través de mis pupilas y va drenando la poca concentración y cordura que me queda... Ayer solía chocarme contra cosas con todas mis fuerzas hasta el punto de romperme, supongo que no tenía miedo porque alguna vez alguien me dijo que el dolor se termina si luchas contra el y que la tristeza se acaba si la aceptas. Ayer vivía del tiempo y el tiempo vivía de mi. Ahora el miedo llega antes que yo y mi corazón se vuelve pesado. Es como si de repente las paredes se comenzaran a acercar y sin importar que tan pequeño sea, en algún momento me van a aplastar.
Estuve preparándome para el verdadero dolor durante todos estos años, pero no puedo decir que estoy bien ni que haya dolido menos de lo que esperaba. Cuando la luz te golpea en la cara en vez de salvarte, para levantarte y darte cuenta de que esa luz era un coche que acaba de arrollarte; es la forma más modesta de explicarlo. Pero la vida es la vida, solo que ahora la irresponsabilidad ya no pesa igual que un suspiro.
La verdad ahora, es que estoy andando a la orilla de un puente, admirando un amanecer o tal vez un anochecer, y puedo ver una ciudad enorme a lo lejos. Caminando me pongo a cantar "El tiempo me hizo un adulto pero creo que no me hizo más fuerte. El tiempo me hizo un adulto pero pienso que me hizo más tonto"
