sábado, 27 de julio de 2013

Cada mañana


Despertar y sentirte vacía.
Me gusta pensar en la muerte, sin miedo, sin dolor.
He escrito más notas suicidas de las que me gusta admitir
y es gracias a mi falta de sentimientos que no sean odio a casi todo lo que conozco.



Abro los ojos cada mañana y me doy cuenta.
La realidad no me afecta y me siento completamente aislada.
¿Realidad? ¿A qué llamamos realidad?
Los impulsos, las caídas, decepciones, miedos.
Aquí no hay amor ni felicidad.
Abro los ojos cada mañana y me siento muerta, pero estoy viva.
"Un cigarro a la vez, amiga" alguien me dijo.
Es así como me acerco lenta a la muerte.
Y que el humo de mis cigarros desaparezca con mis dudas.


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