Me gusta usar las medias sonrisas como advertencia de que algo va a pasar.
Honestamente me falta experiencia de vida, pero que se puede esperar de alguien que, restándole el tiempo malgastado, ha vivido lo mismo que hace cinco años en repetidas ocasiones.
Y aunque me tomen de una edad mental de más de 35, y que me cuelgue de historias ridículas diciendo que "he esperado más de cien años" estoy segura que se un poco menos que nada de la vida.
Últimamente me he estado perdiendo a mi misma más que de costumbre, en el sentido de que me estoy resignando a tantas cosas, que siento que me vuelvo normal. Normal. Extrañamente, el momento fue el indicado, porque de entre tantas palabras inútiles que escucho al día, a alguien se el ocurrió decir algo que desde hace dos semanas me sigue rondando la conciencia, que el "encontrar la felicidad en las cosas pequeñas, tomar el camino largo de camino a casa y cambiar de posición la cama" son palabras que me devuelven la locura. La forma más fácil de explicarlo es que ya he reorganizado los muebles de mi cuarto 3 veces esta semana, y que a pesar de que el camino de la escuela a mi casa ya es lo suficientemente cansado, me empeño en tomar una ruta aún más larga. Estoy empeñada en comprobar si esas cosas son reales, si vale la pena escuchar consejos tan cursis de una persona que le gusta sonreír a medias. Son cosas que no concuerdan, sonríe a medias ¿por qué? ¿debería aceptar las palabras de alguien que no puede sonreír por completo? ¿o es esa la cara de "los estoy engañando a todos pero no me engaño a mi mismo"? Es confuso, es por eso que digo que tal vez es la falta de experiencia, que no se suficiente sobre el todo como para comprender el nada.
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